Prendas como zapatillas de cordones,
sudaderas o los “leggins” han saltado de las pistas de entrenamiento y
competición para ser básicos de la moda urbana.
Las zapatillas deportivas, las sudaderas
y los pantalones de malla se han fundido en el armario con lentejuelas,
bordados y faldas. El resultado es un “look” cómodo y urbano con fragancia a
“glamour” que se ha trasladado del gimnasio a las pasarelas y, sobre todo, a
los vestidores más urbanos.
La atleta española Marta Domínguez ha
llegado la primera a la línea de meta en varias ocasiones, siempre ataviada con
una cinta rosa colocada a la altura de la frente. La deportista no sospechaba que
este complemento profesional para apartar el pelo de la cara y retener la
sudoración se convertiría, tiempo más tarde, en un elemento “trendy” entre
famosas como Paris Hilton o la cantante Marta Sánchez.
Eso sí, las “celebrities” lucen sus
cintas decoradas con flores o simulando una trenza con un aire más exquisito.
En la calle, este versátil complemento se lleva para conseguir un estilo
“hippie” o tribal y es ideal para llevarlo con el pelo ondulado y natural.
Los coloridos “tops” que meneaban con gracia
las integrantes de una de las series que causó furor en los años 80, “Fame”,
han retornado décadas más tarde por la fiebre de lo “vintage” y, ahora, se ven
más ombligos que nunca en la ciudad. Las camisetas que dejan al descubierto la
cintura son una de las tendencias más atrevidas este verano y famosas como
Selena Gómez y Katy Perry no se han podido resistir a la tentación de lucir sus
estilizados cuerpos.
Top aeróbicos para enseñar el ombligo
“Tops” de rayas o tipo corsé para el dÌa
y, para la noche, sudaderas igual de impúdicas para abrigarse al remanso de una
playa o a los pies de la montaña. Lejos quedan ya las típicas sudaderas grises
que aparecen en las películas porque, este verano, la famosa prenda que
popularizaron algunos cantantes de hip hop y bailarines de “breakdance” se
convierte en un complemento desenfadado que incluye frases serigrafiadas y
tachuelas plateadas y doradas en las hombreras.
Lo más encantador de las prendas
deportivas es que se acoplan en cualquier tipo de vestuario y son amigables,
puesto que conviven en paz con pantalones vaqueros y americanas, por ejemplo.
Marcas como Adidas y Nike han readaptado sus clásicas sudaderas para aumentar
su versatilidad y conseguir que trasciendan de la competición y los pabellones
a los roperos más urbanitas.
Desde luego, la prenda fetiche que tienen
en común la calle y las pistas de entrenamiento es el chándal de dos piezas,
que ha tomado los colores y tejidos más insospechados desde que se ideó como el
equipamiento más cómodo para los deportistas. Hugo Chávez lo convirtió en su
uniforme oficial y hasta miembros de la realeza como Kate Middleton han
sucumbido a su confort incluyéndolo en su fondo de armario.
Nuevas texturas como el terciopelo han
reconvertido los históricos chándal de puño en piezas modernas y en ocasiones
arriesgadas, aunque la actriz Eva Longoria es un buen ejemplo de cómo una pieza
tan deportiva puede asumir el tacto suave del terciopelo con mucha elegancia.


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